Aquesta presentació amb diapositives necessita JavaScript.

(English) Diseño Mediterráneo

Texto extraído del artículo publicado en Etapes. GG. (Barcelona, Mayo 2011)

“…Los resultados de la segunda edición [del concurso Design Mediterraneo|Mediterranean Design] se han expuesto del 7 al 24 de abril de 2011 en la sede de Montcada del Design Hub de Barcelona, en un evento organizado por ADP, la Asociación de Diseñadores Profesionales, conjuntamente con PAD. La exposición ha sido diseñada por los socios de ADP Lluís Pau IDP y Montse Padrós, con diseño gráfico de Núria Duran y Pere Celma. De los 176 proyectos presentados (95 producto; 33 gráfico y 48 fotografía), a consultar en sendas pantallas táctiles, se seleccionaron unos treinta de modo que estuviera representado el mayor número posible de países: junto al indiscutible predominio italiano había trabajos procedentes de Malta, Turquía, España, Francia, Portugal, Israel, Marruecos, Líbano y Croacia. Un dato a destacar es la fuerte presencia femenina: el 50% de los trabajos iban firmados por mujeres.

Más allá de dar noticia del acontecimiento, el objeto de este artículo es reflexionar sobre la viabilidad de lo mediterráneo como atributo válido para utilizar en el branding de productos y servicios diseñados en la zona, lo que abriría mayores posibilidades al área de presentarse como región mundial en el contexto del mercado globalizado. No se trata sólo de revisar la mediterraneidad como una serie de cualidades que confieren una identidad determinada a sus habitantes y a lo que ellos hacen —en el sentido de la dieta mediterránea, por ejemplo, que Manuel Vázquez Montalbán llamó hace ya algunos años “la internacional de la berenjena”—, sino de observar en qué medida lo mediterráneo constituye un argumento de peso. Para ello, hay que referirse a las muchas ideas, míticas o no, que entraña la mediterraneidad y despierta ese mar en el imaginario de los demás, sus visitantes estacionales por ejemplo —es uno de los planteamientos que PAD recogió para el próximo concurso—. Contrastaremos pues las ideas defendidas al convocar el concurso con las discutidas durante la jornada técnica celebrada al día siguiente de la concesión de premios.

El Mediterráneo como problema
El Mediterráneo viene siendo un tema de reflexión constante desde que es visto como uno de los lugares más problemáticos del planeta.1 En los albores del siglo XXI, con la irrupción del terrorismo global, se ha convertido en la frontera entre las dos grandes civilizaciones enfrentadas. Por eso, antropólogos, historiadores, sociólogos, economistas y demás analistas han dedicado estudios al Mediterráneo en los que se constatan las diferencias radicales existentes entre las sociedades que pueblan las distintas orillas, los niveles de modernización alcanzados y la proliferación de fundamentalismos cada vez más radicales a ambos lados del mar. Pero puede que algo haya cambiado. Escribiendo en mayo de 2011 cuando continúan las luchas de liberación política en Libia y en Siria, se ha iniciado una transición política en Egipto, comienzan las movilizaciones en Marruecos y se forman nuevos éxodos de refugiados, de tunecinos hacia Europa, de sirios hacia Turquía, de libaneses hacia Túnez…, si algo se ha puesto en evidencia es cuán ignoto es el Sur para el Norte: ¿cómo entender lo que está pasando realmente? ¿Sirven aún los parámetros de análisis utilizados la última década?
Con todo, cuando en años anteriores se discutió la creación de una euro-región mediterránea y se proponían políticas de partenariado entre los países de ambas orillas, se apuntaron datos que aún hoy son relevantes para tratar de lo mediterráneo en el diseño. Así por ejemplo, según constataba Predrag Metjevic, escritor y buen conocedor de los avatares del llamado proceso de Barcelona iniciado con la conferencia euromediterránea de 1995: «La pregunta de si “¿existe el Mediterráneo más allá de nuestro imaginario?” se plantea tanto en el Sur como en el Norte, y tanto en Poniente como en Levante. A pesar de las escisiones y los conflictos que tienen lugar o se padecen en esta parte del mundo, existen modos de ser y maneras de vivir comunes o accesibles» de lo cual infiere que: «sigue existiendo una tendencia a confundir la representación de la realidad con la propia realidad; la imagen del Mediterráneo y el Mediterráneo real no se identifican en absoluto. La retrospectiva sigue imponiéndose sobre la perspectiva. Y en consecuencia, el propio pensamiento sigue siendo prisionero de los estereotipos».2
Lugar de grandes conflictos históricos, frontera entre culturas distintas pero también nexo de unión entre continentes, el Mediterráneo aparece a menudo como una realidad en sí misma, una especie de continente líquido con personalidad propia. Cuna de grandes civilizaciones, es uno de los lugares del mundo donde el peso de la historia es más patente, lo que obliga a sus habitantes a posicionarse constantemente con respecto a ella. Lo señalaba con fuerza Metjevic en varios artículos: «Este espacio rico en historia ha sido víctima de los historicismos».3
Con el peso de la historia y la revalorización de las buenas costumbres –como el saber vivir—, Metjevic, como Edgar Morin y tantos otros autores que han abordado el atractivo del Mediterráneo, apuntan a un exceso de poetización como segundo peligro: «connais-tu le pays où fleurit l’oranger».4 Pero en realidad se trata de «una poetización, a menudo discutible,» que «nos ha servido de escudo o de pantalla». Con todo, la tentación poetizadora sigue siendo un recurso habitual en el campo del diseño gráfico y la comunicación visual orientada a difundir el atractivo del área como destino turístico. Sin embargo, el diseño no debería perder de vista la oportunidad de plantearse qué hay de universal en el modo de hacer y de ser propio del Mediterráneo para traducirlo en un lenguaje universal, como compete al diseño.
Por otra parte, la realidad actual del Mediterráneo plantea retos a los diseñadores que no deberían dejar escapar. Después de varios años de una crisis económica especialmente grave en la zona euro-mediterránea, el retrato no se aleja mucho sino que más bien se ha agravado con respecto al que ofreció en 2004 Mohammed Abbou, presidente de la Comisión de Educación en la Asamblea Popular Nacional de Argelia: « La deslocalización de la producción, la virtualidad monetaria, el anonimato de la decisión económica, el paro estructural, la reconfiguración del servicio público, el desmantelamiento tarifario, la desvinculación del Estado provocan angustia social y confusión colectiva» por lo que el reto de toda colaboración norte-sur es «la búsqueda de una vía mediterránea de inserción dentro de la economía mundial».5

Mediterraneidad y mediterranismos
Al plantear el concurso, Vanni Pasca quiso comprobar el alcance de las advertencias de Metjevic y verificaron que la reflexión sobre la historia y las tradiciones locales revierte en la propensión, compartida también por el diseño, a definir una identidad específica para cada país y a la vez un rasgo de mediterraneidad común a todos: desarrollar un diseño que sea la expresión de la propia identidad pero que sea al mismo tiempo un diseño mediterráneo. Pero, según Pasca, «es una discusión que no ha pasado de ser un intenso ruido de fondo, que ha producido muchos tentativos pero escasos resultados concretos». Además, «ha desviado el debate de las posibilidades concretas de trabajar para el desarrollo del territorio: en el diseño de productos, incluso con series cortas y formas de autoproducción, proyectar la comunicación, la valorización de los bienes culturales, el turismo sostenible, productos agroalimentarios…». Impidiendo los historicismos, se pretendía animar a los diseñadores a poner atención en «lo que está transformándose y evolucionando efectivamente».
Las palabras de Pasca remiten directamente a una noción del diseño que va más allá de la capacidad para resolver encargos con éxito, remite directamente a su habilidad para investigar. Como recordó Marinella Ferrara, más que dar forma a los productos, lo importante hoy por hoy es aprovechar la capacidad del diseño para «descubrir oportunidades de innovación, concebir visiones de futuro, proponer configuraciones distintas de actores y recursos que crean valor»; en definitiva, de avanzarse al futuro, imaginar nuevos escenarios y apreciar estilos de vida, individuar tendencias y ensayar cómo satisfacerlas dado que, el diseño puede «aferrar los cambios socioculturales en proceso y traducirlos en un proyecto».
Cabría pensar si además el diseño tiene también la capacidad e instrumentos suficientes como para valorar las tendencias que observa y los cambios socio-culturales en curso. Introducir el discurso axiológico no siempre es fácil; para el diseño no siempre lo ha sido ni tan solo al tratar de cuestiones estéticas. Sin embargo, no conviene obviarlo puesto que, como exigía la escritora tunecina Hélé Béji, no se debe renunciar a la universalidad de algunos valores éticos en nombre de la diversidad cultural: no todas las tradiciones merecen ser conservadas. Sería pues conveniente que el diseño introdujera también elementos axiológicos, estéticos cuanto éticos y socioculturales, al valorar sus propias propuestas.
Son algunos de los temas e inquietudes que orientaron la jornada de debate organizada con motivo de los premios. En ella, Vanni Pasca corroboró los cambios acaecidos en el Mediterráneo a raíz del fin del neocolonialismo así como las perspectivas que se han abierto para el diseño desde que forma parte del discurso económico de políticos y gestores reconociéndose su impacto económico, lo que implica un plus para el diseño. Por su parte, M. Àngels Roqué, antropóloga e historiadora del IEMed, propuso afrontar el Mediterráneo como un eco-sistema en el que predominan los flujos y las relaciones por encima de las estructuras fijas. Destacó también una mayor presencia de los valores vinculados a la persona y del individualismo en los últimos años, lo que explica la emergencia de la sociedad civil en toda la región, y la proliferación de emprendedores y empresarios.
A continuación, Marinella Ferrara, profesora del Politécnico di Milano y miembro de PAD, describió una serie de fenómenos emergentes en la zona como son la pluralidad de identidades, el incremento de los movimientos de base, que el rapid manufacturing está revolucionando la producción y favoreciendo la aparición de microempresas, y la emergencia de las mujeres en todos los ámbitos de la economía, y en todos los países, hasta convertirse en agentes del desarrollo, especialmente desde la irrupción de los microcréditos. Por su parte, Tevfik Balcioglu, historiador del diseño y decano de la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Económica de Esmirna, relató los acontecimientos que han señalado la irrupción del diseño turco tanto en la economía del país como en el panorama internacional. Le siguió Bárbara Flaquer, interiorista socia de ADP, quien presentó un nuevo proyecto empresarial que responde con creces al espíritu del concurso. Se trata del producto preparado y envasado Ametlla + que sirve para recuperar en la cocina rápida los sabores de la cocina tradicional y revivir sus recetas más laboriosas. La empresa pretende reavivar el cultivo de los almendros mallorquines para que su cultivo sea de nuevo rentable y preservar así un paisaje muy característico del interior de la isla. Por su parte, Oriol Guimerà, diseñador industrial socio de ADP, reflexionó en voz alta sobre los muchos cambios que el mundo moderno impone al diseño. Propuso temas que los diseñadores barceloneses deben comenzar a plantearse en serio, desde un mayor uso estratégico del design thinking hasta la validez de la estructura de microempresa adoptado por tantos diseñadores locales.
Para terminar intervino Javier Albarracín, responsable de negocios del IEMed y buen conocedor de Turquía, el Medio Oriente y el Norte de África. Según él, alrededor del Mediterráneo están algunas de las economías emergentes más dinámicas y se encuentran en pleno proceso de reforma socioeconómica. Esas economías han revalorizado ciertos sectores económicos tradicionales junto a otros de más innovadores que ya están en expansión, la mayoría basados en la mejora del valor añadido. Son igualmente relevantes los procesos de internacionalización en marcha. Puso también de relieve la creciente interdependencia económica entre las varias riberas del Mediterráneo.
Si, como se dijo en Estambul, «el diseño mediterráneo existe porque hay diseñadores que diseñan a lo largo y ancho del Mediterráneo», ahora tiene ante sí el reto de aprovechar la capacidad prospectiva del diseño para, desde lo más humilde y superficial –esas cosas de cada día a las que casi no prestamos atención— contribuir a encontrar el lugar del espacio mediterráneo en la economía mundial.”

Note

  1. «El Mediterráneo es quizás la zona con el potencial más explosivo en el mundo». Samuel Hadas (Presidente del Jewish Council for Interreligious Relations): «(Re)construir puentes reales y/o imaginarios entre las dos orillas del Mediterráneo: la dimensión religiosa» en Mediterráneo. Puentes para una vecindad. Sevilla: Fundación Tres Culturas del Mediterráneo 2005: 40.
  2. Predrag Matjevic: «El Mediterráneo y Europa». Quaderns de la Mediterrània, 10; IEMed, Barcelona 2008c: 331-336
  3. El País, 20.07.2010.
  4. Pedrag Metjevic, Op. Cit; Edgar Morin: «Démythifier et rémythifier la Méditerranée». Quaderns de la Mediterrània, 4; IEMed, Barcelona, s/d.
  5. Mohammed Abbou: “Puentes entre las dos orillas: la esperanza a prueba de la realidad” en José Manuel Toledo Jordán (ed.):Mediterráneo. Puentes para una vecindad. Sevilla: Fundación Tres Culturas del Mediterráneo 2005: 63 y 66.
  6. Hélé Béji: “El malentendido cultural” Quaderns de la Mediterrània, IEMed, Barcelona, 10, 2008c: 330-331

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà Els camps necessaris estan marcats amb *