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Diseño activista en España. Una breve historia contemporánea

Abstract

La cultura política de la mayor parte de los españoles durante el franquismo estuvo marcada por la desconfianza y la indiferencia. A finales de los años 1960, sin embargo, se incrementó el interés por las cuestiones políticas gracias, en gran medida, a un creciente descontento con el régimen de Franco y a un mayor apoyo a la democracia por parte de la población.

El cambio de actitudes se siguió observando durante los años de la Transición. Fue, sin embargo, una etapa excepcional, de una notable intensidad que pronto entró en una fase de desencanto. Hacia 1982, con la llegada de los socialistas al poder, hubo algunos síntomas de recuperación. Sin embargo, a lo largo de la década y durante los años 1990, fue incrementándose la desconfianza y el sentimiento de impotencia política que, en estos momentos, son una de las principales características de la cultura política española.

Frente a este panorama, durante los años noventa ha crecido un activismo político y social al margen de los partidos reconocidos legalmente, que ha estado muy relacionado con un amplio espectro de prácticas artísticas y del diseño.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el término activismo como: “Dedicación intensa a una determinada línea de acción en la vida pública”.

Si intentamos aplicar esta definición al ámbito del diseño, tendremos que concluir que, en España, actualmente hay pocos diseñadores activistas porque no son muchos los profesionales que, habitualmente, llevan a cabo prácticas orientadas a la “acción social, política y medioambiental” ni tampoco abundan los que se “distancian de las corrientes dominantes para adoptar las teorías, articulaciones y acciones marginales, sin fines de lucro o políticamente comprometidas.”[1]

Sin embargo, y aunque el diseño activista es una práctica minoritaria en España –como también lo es en otros países del mundo –, hay significativas referencias históricas y, en la actualidad, existe un diseño activista amateur y se está incrementando el número de profesionales dispuestos a comprometerse con causas sociales y políticas.

1. Del cartelismo de la Guerra Civil a la Transición Democrática (1936-1977)

Como es bien conocido, una de las manifestaciones de mayor trascendencia en la historia del activismo español es el cartelismo de la Guerra Civil que surgió espontáneamente tan solo un día después del golpe de Estado del 18 de julio de 1936.

En palabras del cartelista Carles Fontseré, uno de sus protagonistas:

El estallido cartelístico de julio de 1936 es uno de los fenómenos de la Guerra Civil española que ha sido valorado más positivamente. A mí, personalmente, lo que más me interesa, por el hecho de haber sido uno de los protagonistas, es el impulso vital de unos artistas jóvenes que, renunciando al arte por el arte, se prestaron a participar, al lado del pueblo, en la lucha contra los militares sublevados. (Pelta & Balius, 2000, p. 47).

Pronto emergieron colectivos de dibujantes como el Sindicat de Dibuixants Professionals en Barcelona, el Sindicato de Profesionales de las Bellas Artes en Madrid y el Taller de Propaganda Gráfica de la Alianza de Intelectuales para la defensa de la Cultura en Valencia que contaron con algunos de los grafistas más destacados de la época.

De estas organizaciones y de un proceso de trabajo colectivo salieron carteles, pancartas, decorados para mítines y actos callejeros, cabeceras para periódicos, banderines, anagramas, periódicos murales, pintura de trenes, decoración efímera y esculturas monumentales que contribuyeron a crear en las calles un ambiente multicolor, dinámico y, sobre todo, políticamente comprometido.

Finalizada la guerra, los casi cuarenta años de dictadura franquista (1936-1975) impidieron cualquier manifestación de gráfica política y social no afecta al régimen. No obstante, ya en la década de 1960 y en la clandestinidad, se llevaron a cabo algunas campañas contra este que produjeron un material de urgencia, actualmente difícil de localizar ya que en su mayoría se vio condenado a una rápida desaparición[2].

Por otra parte, a finales de los años cincuenta[3], la entrada de España en una economía de mercado hizo que algunos arquitectos y diseñadores industriales – en especial catalanes[4] – se interesaran por el papel que el diseño podía desempeñar en la sociedad  y que lo entendieran como una profesión políticamente comprometida.

Con las nuevas condiciones de la economía española[5],  la toma de posiciones fue un acto de vital importancia pues, desde el punto de vista de esos diseñadores, la alianza o no del diseño con la política económica del gobierno de Franco, significaba favorecer o entorpecer el curso de la dictadura.

Todo ello llevó a los profesionales más progresistas a poner énfasis en el componente cultural, situándolo por encima de la vertiente productiva del diseño, algo que ha tenido importantes consecuencias en el desarrollo del diseño español.

Si estos fueron los planteamientos del diseño industrial, lo mismo sucedió con el diseño gráfico a finales de la década de 1960 y comienzos de los años setenta. Aunque no demasiados, algunos diseñadores gráficos estuvieron convencidos de que el diseño tenía una dimensión cultural y de que podía actuar como factor de transformación de la realidad social, sirviendo de elemento de oposición al franquismo.

De este modo, hubo una serie de profesionales, – entre los que cabe mencionar a Enric Satué, Alberto Corazón y Ferran Cartes –, conscientes de que el diseñador era un intermediario que establecía “un nexo entre el espectador y su entorno y llega a crear unos verdaderos hábitos de relación cultural” (Cartes, 1971, p. 42). Para ellos, el diseño podía ser una herramienta de manipulación de la sociedad pero, también, un medio para la  consecución de un entorno más humano.

Tras la desaparición del dictador y después del momento de efervescencia que fue la Transición Democrática (y los años inmediatos que la siguieron), el diseño, tanto gráfico como industrial, se fue adaptando a una opción más moderada, más conservadora y, también, más profesional. Durante la década de los 1980, la normalización de la democracia y la desaparición, a nivel internacional, de temas como el del compromiso social del diseñador, dejó al diseño más comprometido en manos de pequeños grupos políticos y, sobre todo, de movimientos alternativos, como veremos a continuación.

2. Prácticas activistas y diseño. Algunos ejemplos de referencia[6]

La pérdida de compromiso político y social por parte de los diseñadores, a la que acabo de referirme, fue un reflejo del incremento de la desconfianza de la sociedad española hacia los partidos legalmente reconocidos y hacia la política oficial.

Frente a ello, desde finales de los años noventa y especialmente desde el 2000, se ha ido desarrollando un activismo político y social que ha estado muy relacionado con un amplio espectro de prácticas artísticas (intervenciones en el espacio público, edición de fanzines, redes poéticas, net activismo, etc.), en las que el diseño gráfico ha tenido cierto protagonismo, ya fuera realizado por amateurs o por profesionales que optan por el anonimato.

Como en otros lugares del mundo, en España dichas prácticas activistas son una reacción ante los nuevos tipos de conflictos que han surgido en el marco de la crisis de representación política democrática y a raíz del proceso de desmantelamiento del Estado de bienestar. Se podría decir que existe un sentir común pues con la mayoría de estas prácticas activistas se busca impulsar un nuevo protagonismo social frente a la hegemonía neoliberal sostenida por las alianzas entre Estado y capital.

Organizados en colectivos, los activistas a los que me referiré a continuación comparten unas preocupaciones y unas maneras de actuar  que, como sucede con los de otras partes del mundo, están estrechamente vinculadas a nuevos movimientos sociales (ocupación, antimilitarismo, denuncia frente a la especulación urbanística, reivindicación de un lugar para colectivos excluidos, sostenibilidad, etc.) así como a los problemas derivados del nuevo ciclo productivo en el que se encuentra el planeta.

Entre esos colectivos, habría que citar a la Fiambrera Obrera. Se fundó a principios de los años noventa como reacción al militarismo y a la especulación inmobiliaria y ha sido parte de redes vecinales y políticas como la Red de Lavapiés (un barrio de Madrid) o la Asamblea Vecinal de la Alameda de Sevilla.

Además de la creación de dispositivos para protegerse de la policía en manifestaciones anticapitalistas (escudos de protección, trajes, etc.), uno de sus proyectos más vinculados al diseño fue Bordergames.org, una plataforma de creación de videojuegos de acción real. Estos reproducen el punto de vista de un colectivo vulnerable: los inmigrantes.

Hacia 2004, la Fiambrera Obrera, mediante unos workshops, propuso a un grupo de jóvenes marroquíes del madrileño barrio de Lavapiés diseñar y construir un videojuego que abordase, mediante la simulación característica del medio, experiencias y situaciones de su vida cotidiana. Se trataba de que esos jóvenes contaran los problemas a los que se enfrentan como, por ejemplo, la búsqueda de vivienda, de trabajo, la condición de legalidad provisional o de ilegalidad, etc.

Concebido como un proyecto abierto, Bordergames se ofreció como un software libre, con el que cualquiera podría crear un videojuego sin necesidad de ser especialista. La Fiambrera proporcionaba los medios y enseñaba a los jóvenes a usar herramientas de diseño gráfico, modelado 3D y animación pero, sobre todo, les impulsó a establecer una malla de contactos, tomar conciencia de su situación y adquirir la capacidad de organizarse para reivindicar.

Asimismo, la Fiambrera ha estado implicada en proyectos activistas fomentados por algunas instituciones como, por ejemplo, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA).

En el año 1999, este Museo organizó una serie de talleres de activismo y en ellos surgió la idea de establecer algo similar a una “Agencia Gráfica”, “capaz de poner en contacto gente que supiera hacer gráfica y gente que supiera qué hacer con ella”.[7] En ese entorno, la palabra “agencia” se aplicó para referirse a una entidad dotada de recursos y autonomía suficientes como para establecer puentes de unión entre el MACBA, diversos artistas y movimientos sociales. Así surgió la Agencia Gráfica, a la que siguieron una de Medios, una de Espacios, una de Fotografía y otra de Moda y Complementos, encargada esta última de crear artefactos utilizables en movilizaciones como la que se realizó contra la visita del Banco Mundial a Barcelona en 2001.

Estas “agencias” generaron un buen número de materiales como, por ejemplo, los escudos ArtMani[8], unos plotters pegados a unas planchas de plástico que se convertían en elemento de protección frente a las agresiones policiales y, al mismo tiempo, servían de exposición fotográfica móvil con el objetivo de ofrecer una imagen positiva de los activistas antiglobalización[9]. Se emplearon en las protestas contra el Banco Mundial que tuvieron lugar en Barcelona en 2001.

También en febrero de ese año, el colectivo Dinero Gratis organizó, junto con Las Agencias, un taller en el que trabajaron de manera conjunta activistas sociales, diseñadores y artistas. Fue el inicio de una colaboración cuyo resultado han sido carteles, logos y todo tipo de material gráfico, necesario para las acciones del grupo. Dinero Gratis ha trabajado sobre la potencia que pueden adquirir los materiales gráficos cuando la gente se apropia de ellos y los emplea. Una de sus acciones más conocidas fue la operación La Bolsa o la Vida, que tuvo lugar en plena movilización contra el Banco Mundial en Barcelona.

Fue una acción de guerrilla que consistió en informar a los medios de comunicación de que se iba a realizar una gran “visita guiada” al recinto de la Bolsa.[10] Como consecuencia, se desplegó un dispositivo policial a la entrada del edificio que se mantuvo durante un mes. El hecho ocasionó problemas a los inversores que acudían a diario y debían identificarse, además de mostrar sus pertenencias. Dinero Gratis consiguió mantener viva la noticia durante varios días y en distintos medios de comunicación; una vez que logró provocar el debate, llevó a cabo una fiesta-performance en la puerta del edificio y produjo postales informativas con instrucciones que explicaban a los viandantes cómo participar.

Otro colectivo para el que el diseño gráfico ha sido un aliado fue V de Vivienda, una asamblea popular que nació en 2006, justo en el momento álgido de la burbuja inmobiliaria, para luchar por el derecho a la vivienda. Hasta 2010 fue un grupo diverso que convocaba a personas implicadas en otros colectivos, organizaciones, movimientos, etc… Una de sus campañas más conocidas fue «No vas a tener casa en la puta vida». V de Vivienda creó, además, un manual de estilo que proporcionaba pautas a quienes quisieran realizar sus propios materiales gráficos.

V de Vivienda abrió el camino a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) que nació en diciembre de 2009 con el objetivo de frenar los desahucios, promover un cambio de la legislación en materia hipotecaria y luchar por el derecho a la vivienda. Aunque el diseño gráfico no ha tenido especial protagonismo en sus actuaciones, la organización ha generado símbolos muy reconocibles en línea con la importancia que, dentro de sus estrategias, se otorga a la comunicación.

3. La gráfica del activismo feminista

Dentro de la gráfica activista española, merece especial atención la generada por el feminismo.

Este ha sido, sin duda, uno de los movimientos sociales más importantes en España. Como ha señalado Gracia Trujillo (2009, p. 23): “Hoy en día no cabe duda de que, sin las movilizaciones feministas, y las de lesbianas, travestis, gays y transexuales, la sociedad española no habría cambiado al ritmo vertiginoso con el que lo ha hecho en estas últimas décadas”. Precisamente por esto, hay un legado de activismo feminista que no puede pasar desapercibido ni para la sociedad ni para la historia del diseño gráfico.

La aparición “oficial” del movimiento feminista español coincidió con las I Jornadas Estatales por la Liberación de la Mujer, celebradas en 1975 pero sus orígenes están lastrados por la dictadura franquista y su nacimiento se relaciona con la lucha clandestina de la izquierda y con la ilegalidad.[11]

Conscientes de las dificultades para acceder a los medios de comunicación y, también, de la necesidad de llegar a un mayor número de mujeres, las feministas españolas han creado un buen número de publicaciones.[12]

También han realizado numerosas campañas para apoyar y difundir diferentes reivindicaciones, con el cartel y las pegatinas como soportes preferidos. Ello nos habla de la importancia que para el movimiento feminista del Estado español ha tenido el medio impreso y, por tanto, del lugar que en su difusión ha desempeñado el diseño gráfico.

Al igual que en otros países, la distancia existente entre el feminismo “oficial” (institucional) y el “no oficial”, se ha reflejado en las manifestaciones gráficas. Así el diseño producido por el primero no es muy diferente – si dejamos al margen las imágenes – del comercial y cultural. Frente a ello, la gráfica del feminismo “no oficial” representa una visión crítica que incluso cuestiona los fundamentos del diseño.

Como en otros lugares, en España no hay muchas diseñadoras feministas. Entre las escasas que existen, hay que mencionar a Toni Miserachs, Pilar Villuendas y Uqui Permuy que han diseñado publicaciones y otras comunicaciones gráficas del feminismo “no oficial”, un posicionamiento que, en algún caso, les ha hecho ser requeridas también por el feminismo institucional.

En el caso de Villuendas su apoyo al feminismo coincide con su compromiso político en un momento en el que, también, formaba parte del grupo Gráfica Popular (1976-1985), con el que, en sus palabras, se pretendía: “ayudar a colectivos con problemas; lanzábamos campañas reivindicativas” (Cantón, 2003, p. 5). Más tarde, en 1980, fundó su estudio con Josep Ramon Gómez, en el que siempre intentan: “incorporar la perspectiva de género, dando visibilidad a la mujer, sin caer en el estereotipo” (Cantón, 2003, p. 5).

Por lo que se refiere a Uqui Permuy, sus primeros pasos como diseñadora se dieron en la revista Andaina y reconoce que, aunque trabajar para los distintos colectivos feministas, no deja de ser un encargo siempre deja alguna huella en la trayectoria personal.

Respecto a la gráfica feminista española, sus planteamientos no han sido muy diferentes de los que están presentes en la de los movimientos feministas de otros países pues aquí también se ha dado una estrategia de ruptura con la perfección estética habitual en el diseño gráfico.

En ese sentido, la gráfica feminista en España ha ido desde sus inicios de la mano del «hazlo tú mismo», de una cierta artesanía del recorta y pega, como ha sucedido – y es habitual – también en otros movimientos sociales, debido a la clandestinidad primero y a la falta de medios, después. Todo ello, unido al entusiasmo y a las ganas de hacerse ver y escuchar, ha dado lugar a publicaciones y campañas hechas en casa e impresas en la fotocopiadora del barrio o en la pequeña imprenta de la esquina.

En algunos casos, esas manifestaciones han sido producto del amateurismo; en otros, cuando las implicadas eran profesionales del diseño, han sido el resultado de la creatividad colectiva y de cierta voluntad consciente. Muchos de los trabajos no se firmaban como un modo de cuestionar la autoría pero, también, porque elaborar ese material gráfico era más un asunto político que una cuestión de diseño.

4. El retorno del diseño activista: de la Guerra de Irak al 15-M

Desde el inicio de la década de 2000, a las iniciativas de movimientos sociales y colectivos de artistas, se han sumado algunas otras procedentes del campo del diseño y la arquitectura.

Este es el caso de Basurama, un proyecto que nació en el año 2001 en la Escuela de Arquitectura de Madrid a partir de un concurso de reutilización y recogida de basuras.

Con vocación internacional, las acciones que, desde su fundación, ha realizado Basurama son muchas; entre ellas se puede destacar In Lo (cualquier plástico dura más que un amor eterno),  un proyecto realizado en la ciudad polaca de Gdansk, con el que se quería hacer visible el impacto social y ambiental de la relación entre consumo y desechos. El resultado fue la creación de un espacio de juegos, en forma de castillo hinchable, hecho con plásticos reutilizados que procedían del centro de exposiciones Amerexpo y del vertedero de Szadolki.

Basurama realiza, asimismo, proyectos de intervención urbana como, por ejemplo, Autobarrios, iniciado en enero de 2012 en el barrio de San Cristóbal de los Ángeles (Madrid) y aún en marcha. En esta ocasión, los miembros de Basurama están trabajando con asociaciones, colectivos locales, artistas y empresas de la zona, en la creación de un espacio para jóvenes, en el que los constructores y usuarios son ellos mismos. El objetivo es reactivar un lugar abandonado al que se le está dando una función pero, también, consolidar los vínculos sociales.

Pero si estas iniciativas se han ido consolidando con los años, hay que señalar que en 2003 se produjo un punto de inflexión para el diseño activista español: el estallido de la Guerra de Irak. En España, como en otros países, provocó una movilización extraordinaria, solo equiparable a la que se produjo en contra de la Guerra de Vietnam.

En el caso concreto español, además de un buen número de carteles de diseñadores reconocidos como Isidro Ferrer[13], se crearon diversas plataformas que aprovechaban las oportunidades de difusión ofrecidas por Internet.[14] Desde ellas se convocó a diseñadores, ilustradores y comunicadores gráficos para lanzar una campaña de imágenes de escritorio en contra de la contienda.

La Guerra de Irak sirvió, además, para que aparecieran algunos diseñadores y colectivos activistas que hoy en día son una referencia tanto por la calidad de su trabajo como por su continuidad.

Así, habría que mencionar a Noaz que, además de diseñador, es artista urbano. Sus intervenciones en la calle, – generalmente usando plantillas –, tienen un fuerte carácter político. En ocasiones ha trabajado con otros colectivos como el denominado ¿TeGustaLoQueVes?, con el que ha intervenido en vallas y anuncios, con la ironía como principal recurso.

Entre sus temas estuvo el ataque al gobierno del ex-presidente Aznar, pero también a otros representantes políticos de la derecha española como Esperanza Aguirre. No ha faltado la crítica a la manipulación de los medios de comunicación, la denuncia de la situación palestina, la reivindicación de la paz y el rechazo de la guerra así como la crítica a los políticos antidemocráticos.

También en 2003 adquirió fuerza el colectivo Un Mundo Feliz, que ya había aparecido en la década de 2000. Uno de sus miembros – Gabriel Martínez – asegura que se trata de una ONG gráfica. Su objetivo es expresar opiniones sobre determinados temas y denunciar aquello que consideran injusto.

Entre otros proyectos activistas, Un Mundo Feliz publicó en 2008 el libro Pictopía, en el que se recogían sus ideas sobre cuestiones sociales y políticas, además de una serie de pictogramas de carácter social que cualquier persona podía utilizar.

Pero si la Guerra de Irak fue un momento importante para el diseño activista español, lo que sucedió el 15 de mayo de 2011 ha sido fundamental.[15] El 15-M fue el escenario de una explosión de gráfica reivindicativa sin parangón en la historia del diseño más reciente. Las plazas, los barrios, las manifestaciones e Internet se llenaron de mensajes visuales y escritos tan numerosos y diversos en sus formas y contenidos que resultan difíciles de abarcar si se quiere actuar con rigor y exhaustividad.

Los motivos de denuncia y reivindicación comenzaron siendo unos pocos y concretos: la corrupción política, la falta de representatividad de los partidos, la necesidad de ser escuchados por los gobernantes, los recortes presupuestarios en la educación y sanidad públicas, la crisis económica, la responsabilidad de los bancos en ella, etc., pero se ampliaron hasta incluir la exigencia de huertos urbanos, la defensa de los derechos animales,  los desahucios de viviendas, el rechazo de la Ley de Extranjería, el no al Pacto del Euro, la denuncia de las actuaciones policiales, etc. Esa amplitud temática tuvo su correlato en una gráfica reivindicativa muy diversa y, en gran medida, realmente popular pues buena parte de ella no solo conectó con las inquietudes de los ciudadanos sino que, incluso, partió de ellos.

De la noche a la mañana, a raíz del 15-M, cientos de personas no profesionales, carentes de formación en comunicación y diseño, ejercieron de copies y de improvisados reporteros gráficos y diseñadores.

En las acampadas se organizaron comisiones de difusión, de comunicación y de gráfica, cuyos integrantes lo mismo pintaban una pancarta que generaban plantillas para acciones de guerrilla o creaban materiales impresos para enviar a las asambleas de los barrios.

Los diseñadores gráficos que participaron lo hicieron de diversas maneras. Algunos trabajaron en las acampadas o en las asambleas de los barrios pero la gran mayoría actuó desde sus estudios, de manera individual y sin llevar a cabo una praxis colectiva.

Asimismo, surgieron iniciativas como la de Voces con Futura, una plataforma que invitaba (e invita actualmente) a los diseñadores a apoyar el movimiento mediante la realización de carteles con los lemas de las movilización y de manera anónima. Carentes de derechos de autor, pueden descargarse de la web e imprimirse libremente.

En paralelo y nada más iniciarse el movimiento, Democracia Real Ya (DRY) creó una web en la que acogió los eslóganes nacidos en las acampadas e invitó a diseñar carteles y otros soportes gráficos.

Asimismo, de manera espontánea nació la página de Facebook Diseñadores Indignados. Concebida como un medio de coordinación de un pequeño grupo que se había reunido en la Plaza de Cataluña de Barcelona para discutir sobre la contribución del diseño al 15-M y para trabajar en apoyo de las acampadas, desbordó las expectativas de sus promotores y actualmente alcanza más de 6.000 seguidores.

Pero, al igual que ha sucedido con Voces con Futura, su efectividad real ha sido muy limitada pues la mayoría de la gráfica que han acogido estas páginas es más un producto de las ganas de expresarse de los diseñadores que una respuesta a las demandas de los movimientos sociales que participaron en el 15-M.

A pesar de ello, muchos profesionales del diseño españoles han comenzado a reflexionar sobre la situación social, a compartir y a llamar a la acción, una manera de prepararse para un futuro que se presenta lleno de desafíos, entre ellos el de fomentar actitudes más sostenibles y el de concienciar a los ciudadanos de la necesidad de cambiar la manera de organizar la vida en común.

References
Balius, A., Pelta, R. (2000). Carles Fontseré. Un artista en libertad. Grrr, 6, 46-60.
Canton, M.J. (2003). Dissenyadores, una mirada a la professió. Dones, 12, 4-7.
Cartes, F. (1971). Situación actual del diseño gráfico. CAU, 9, 42-50.
(1971). Diseño gráfico y comunicación visual: ¿aficionados o profesionales? CAU, 9, 36.
Trujillo, G. (2008). Deseo y resistencia. Treinta años de movilización lesbiana en el Estado Español. Madrid: Egales.

Footnotes    (↵ returns to text)
  1. Congreso Design Activism, celebrado en Barcelona en 2011. Disponible en http://historiadeldiseno.org/congres/ [25 February 2014]
  2. En una entrevista realizada en julio de 1998 a Manolo Carrasco, -diseñador del PCE en la clandestinidad-, me comentó que quemó muchos de los carteles y folletos que había diseñado ante la eventualidad de su detención o del registro policial de su casa.
  3. Inspirado por el fascismo italiano, el franquismo impuso una política económica autárquica que finalizó con el Plan de Estabilización de 1959.
  4. Estas ideas habían comenzado a aflorar en Cataluña a comienzos de los años cincuenta cuando se creó el Grup R, un colectivo de arquitectos que entendían que la arquitectura tenía que dar respuesta a una problemática social. En línea de continuidad con esta idea, sus miembros se interesaron por el diseño.
  5. Entre 1959 y 1973, España alcanzó un crecimiento sin precedentes en su historia, sin igual en Europa y solo superado por Japón. Dicho crecimiento se apoyó en el sector industrial.
  6. Además de los que aquí se mencionan existen otros muchos más pero, dada la necesidad de adaptarse a la extensión requerida por PAD, no los comentaré. Entre esos ejemplos debe citarse a Yomango. Fundado en Barcelona, su idea era la de poner en marcha una multinacional dedicada a una forma de desobediencia civil que operara en el interior de las grandes superficies comerciales. Su desarrollo tuvo lugar entre 2001 y 2002. Entre los fundadores de este colectivo se encontraban personas que habían participado en las contracumbres antiglobalización y en las manifestaciones contra el G8 en Génova (July 2001). Yomango tuvo nodos en Alemania, México, Chile y Argentina. El nombre juega con la denominación de una conocida empresa transnacional de moda joven española (Mango) pero también con la palabra «mangar» (que significa robar en el español de la calle).
  7. Fiambrera Obrera, “Las agencias”, en Fiambrera Obrera/El retorno, http://www.sindominio.net/fiambrera/memoria.htm [15 February 2014].
  8. En la creación de estos participó La Fiambrera Obrera. Se hicieron, asimismo, trajes de protección contra las cargas policiales.
  9. Entre otras, utilizaron fotografías de niños sonrientes. Con ello se intentaba contrarrestar la imagen violenta que, de los activistas, transmitían los medios de comunicación.
  10. Se envió una nota de prensa a los medios de comunicación en la que indicaba: “Estamos preparando la visita más multitudinaria de la historia a la Bolsa de Barcelona. No os la perdáis”, en http://leodecerca.net/la-bolsa-o-la-vida/ [1 March 2014].
  11. En 1976, en las I Jornades Catalanes de la Dona, celebradas en Barcelona, se manifiestaron con claridad dos tendencias: el feminismo radical y el feminismo de clase. A partir de entonces aparecieron asociaciones de mujeres –muchas de ellas ligadas a partidos políticos-, colectivos de distinto signo, agrupaciones y el Partido Feminista liderado por Lidia Falcón. Mantuvieron relaciones complejas y, a veces, tensas, aunque actuaron unidas en un frente común a la hora de reivindicar. En la década de 1980, las feministas perdieron presencia en el espacio público mientras el feminismo se institucionalizaba con la creación, en 1983, del Instituto de la Mujer.
  12. Entre esas revistas pueden mencionarse, por ejemplo, Opción, Dones en lluita, Amazonas, Pandora, La mujer feminista, nosotras que nos queremos tanto, Mujeres (Frente Feminista de Zaragoza), Mujeres (Instituto de la Mujer de Madrid), Laberint, Duoda, Sorginak, Andaina, Vindicación, Dones, Tríbades y Poder y Libertad. Más recientemente, ha aparecido la web Mujeres en Red. El periódico feminista, coordinado por Montserrat Boix.
  13. Isidro Ferrer recibió el Premio Nacional de Diseño en 2002.
  14. Entre esas plataformas, pueden citarse las ya desaparecidas páginas web www.plausive.net y www.guerraNO.org
  15. El 15 de mayo de 2011, miles de personas acudieron a las manifestaciones convocadas en más de cincuenta ciudades españolas por Democracia Real Ya (DRY), una pequeña organización, por aquel entonces, de apenas unos cuantos meses de vida. Bajo el lema de “Toma la calle”, consiguieron reunir a quienes no se sentían representados en el actual sistema político y económico. Al término de la manifestación, un grupo inició una acampada en la madrileña Puerta del Sol. La policía les obligó a abandonar el lugar pero, unas horas después, el número se había duplicado y comenzaron a instalarse campamentos en las plazas de muchas ciudades españolas.
About the author(s):

Professor of History, Theory and Criticism of Design at University of Barcelona.

raquelpelta@gmail.com

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